India. Crónica de mi des-encuentro cultural

India fue el primer lugar al que viajé de estos tres meses en Asia, porque es el país que más me interesaba conocer del continente.

Siempre quise venir, ver el Taj Mahal, descubrir esta cultura.

Estaba nerviosa sobre lo que me iba a encontrar unos días antes de viajar. Si bien me gusta la aventura, también hay lugares que me gustan más que otros, como a cualquier persona. Tanto escuchar que a India uno la ama o la odia, siempre pensé que la iba a amar, pero no fue así…

 

 

 

En la materia Antropología en la UBA nos enseñaron la importancia de no juzgar a las personas de una cultura diferente desde la  propia.  Para poder comprender al otro, hay que verlo desde sus ojos, ponerse en sus zapatos, entender de donde viene, su historia. Ser científico en lo que uno va observando.

Si bien siempre intenté encarar otros países con esta teoría, y me había funcionado muy bien, esta vez por más esfuerzo que puse, no pude salir de mi cultura y meterme en la del otro.

Espero que nadie tome a mal ni como un absoluto lo que voy a escribir en este post, esto es solo una experiencia personal, completamente subjetiva. Es lo que yo sentí, que puede ser muy distinto de lo que le pase a otros.

Como las opiniones están muy divididas creo que es un lugar donde cada uno tiene que vivir su propia historia. Acá solo les cuento la mía, que además no es algo de lo que me enorgullezca pero es lo que de verdad me pasó.

 

 

El viaje arrancó con un taxi que contrate para que me busque porque llegaba a las 11 de la noche. (Tip viajero: Si llego de noche siempre tomo taxi… y es el único momento en que lo hago por una cuestión económica, pero la seguridad primero!).

Salí del aeropuerto, fui hacia donde estaban los choferes con sus cartelitos y no encontré el mío. Eran las 11.30 PM en Nueva Delhi, muchísimas caras desconocidas me decían taxi taxi come this way.

Decidí volver a entrar al aeropuerto a ver si podía comunicarme con la empresa, pero … segunda gran desilusión, no te dejan volver a entrar una vez que saliste. Un señor bastante mayor, militar, estaba sentado en la entrada y me echó a los gritos y con un gesto de la mano como quien espanta a un perro.

No había cambiado dinero y no tenía ni wifi ni tarjeta sim, el chofer nunca apareció y el hombre de la entrada no hablaba inglés ni le interesaba mi situación. Me puse a llorar, escondida en un rincón, de los nervios que me dieron. Puede parecer una tontería pero me daba mucho miedo tomarme un taxi de la calle en Nueva Delhi a medianoche, además había leído que hasta el centro hay casi una hora.

Empecé a caminar con mis valijas hasta que vi un puestito de una empresa de taxis, por suerte tenía tarjeta de crédito y me fui con un taxista de esta empresa.

Llegué bien, a un hostel que era muchísimo más feo en vivo que en fotos. Había reservado ahí por que tenía muchas calificaciones positivas y es una cadena que tiene sucursales en varios lugares de India. A esa altura igual lo único que me importaba era haber llegado a algún lugar seguro.

 

 

 

Al otro día salí a caminar hasta la estación de trenes para tomarme un subte. La zona era tremenda, mezcla de Plaza Miserere y villa 31, muy pero muy sucio y llenísimo de gente. Los hombres me querían frenar todo el tiempo y en un momento me siguieron una cuadra entera un chofer de tuktuk de un lado, y un hombre caminando del otro,  me asusté de nuevo y me volví al hotel a los quince minutos de haber salido y sin llegar al subte. Ahí me atrinchere angustiada a pensar mis opciones y la mejor fue pedir que me llamen un taxi de confianza para hacer un city tour sin tener que andar sola.

Aclaro que en mis 37 años de vida y 20 de viajera, es la primera vez en la vida en que sentí miedo de andar sola por la calle.

Mi taxista super amable me llevó de tour por siete horas y me cobró 20 dólares.

 

Cómo es Delhi?

Las bocinas no paran de sonar, literalmente no paran. Los autos y los tuktuks disfrutan de tocar la bocina las 24 horas del día.

Los edificios son muy antiguos, no hay nada moderno.

Hay bastante verde, eso es lindo, y algunas zonas residenciales son más tranquilas.

Hay algunos templos, pero no muchos. Son interesantes pero no me parecieron grandes ni espectaculares.

Hay mucha, mucha, mucha gente. Y todos tratan de sacarte dinero de alguna forma. Si te sonríen o te hablar simpáticos es por que al final de la conversación te van a querer vender algo o pedir algo. No conocí ni un indio amable que no sea en el intento de sacarme dinero.

Te piden sacarse una foto con vos, que sos turista, todo el tiempo.

Llega un momento que entre los vendedores, el pedido de fotos y los hombres que te quieren encarar, no queres bajar a ver ni un monumento más. La palabra clave sería atrincherarse!

Ahora lo más grave, la suciedad. Hay montañas de basura apiladas, amontonadas, con ratas caminando encima. Y excrementos de animales por absolutamente todos lados. Me pareció una ciudad muy sucia.

También para no enfermarme no quería comer nada picante, así que me pasé mi estadía en la India a base de yogurt, barritas de cereal y omelettes (por que descubrí que es a lo único a lo que no le ponen condimentos). Le ponen picante y curry a absolutamente todo.

Tomé solo agua  embotellada, y puedo decir que vengo zafando de enfermarme en todos lados por que me cuido mucho.  Café tomé solo con leche (sin agua).

Tenía pagado cinco días de hostel pero después del city tour (segundo día) ya no había nada por lo que quedarme y me saqué el tren a Agra para conocer el Taj Mahal.

 

 

El tren como ya relaté en las redes sociales, también fue algo muy particular. Compré el boleto más caro pero iba medio amontonada. La gente llega al tren y se saca los zapatos. Después arman su comida como si estuvieran en su casa, llevan el arroz por un lado, y bolsitas con salsas por el otro, y empiezan a mezclar todo sobre papel de diario. Después lo comen con las manos. Cuando terminan se acuestan a dormir la siesta. Los trenes tienen camas arriba de los asientos.

 

 

Llegué a Agra y el paisaje era más sucio que en Delhi, y las bocinas igual de ruidosas. La gente igual de acosadora y el hostel muchísimo más feo que en fotos, así que me cambié a otro menos feo (digamos)

En Agra también todos te quieren sacar dinero y si no les das nada son muy antipáticos

Los hombres te ven con la valija y no se les ocurre ayudarte, ni siquiera los taxistas a los que les pagaste el viaje o los mismos que te quieren encarar, aca nadie te ayuda en nada.

Las películas sobre los indios alegres y espirituales deben salir de otro lado, de Delhi y de Agra seguro que no. No vi nada de eso, cero espiritualidad, cero sonrisas, todo es lucrar.

La visita al Taj Mahal es increíble, realmente te deslumbra. Está rodeado de muros entonces no se lo ve hasta que entras por una puerta y ahí te morís de emoción, es bellísimo. Cumplí un sueño al verlo.

Si me preguntan… no, no hubiera pasado por todo esto para conocer el Taj Mahal. Es soñado, pero no vale tanta incomodidad.

 

 

Después de ver el Taj volví al hostel, me tenía que tomar un tren a Jaipur, desde el cual, les estoy escribiendo esto.

Ya no quería seguir en India. La idea era hacer un mes de curso de yoga y ya había pagado una parte pero no importa, no me voy a obligar a pasarla mal y andar con miedo.No la pasé bien.

Veinte minutos antes de salir para Jaipur tome una decisión impulsiva y me saqué un pasaje de avión  Destino: Singapur. Dicen que es el primer mundo, y necesitaba una dosis de eso.

Después de sacar mi pasaje me volvió la felicidad al cuerpo, sentía demasiadas ganas de irme.

Vuelvo a remarcar que esto es solo la experiencia personal de una chica que viaja sola, y puede ser que no sea la que les toque vivir a otros. Pero en mi blog yo soy sincera y me comprometo a decir lo que de verdad experimento. Espero no haber ofendido a nadie con mi relato y próximamente les cuento de Singapur!

Un beso

 

 

 

2019-02-02T11:40:36+00:00

2 Comentarios

  1. Maximiliano 16/08/2018 en 7:32 AM - Responder

    Que locura, así como lo describía me lo imagino, y se contrasta con la pseudo espiritualidad que venden como parte del combo India. Hasta hace unas semanas atrás pensé en la posibilidad de hacer un tour fotográfico (soy hobbista) por la India y algo me dijo que no valía la pena. Ahora leo tu relato y siento que tome una decisión acertada! Gran experiencia! Gracias por compartirla

    • aixaromero 17/08/2018 en 12:10 AM - Responder

      Hola! la verdad es que a mucha gente le gusta, o eso dicen. Para mi fue una experiencia demasiado dificil para disrutarla, estoy conociendo paises en Asia que me parecen mundos absolutamente distintos al mio y lo estoy disfrutando un monton, solo con India no pude, asi que si algo te dice que no vayas… tal vez te pase como a mi.

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